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El Senado brasileño aparta del poder Rousseff.

La Cámara estudiará ahora y durante 180 días las acusaciones contra la presidenta brasileña por alterar supuestamente las cuentas públicas


Tras una sesión plenaria histórica y extenuante, una mayoría simple de senadores brasileños (55 de 81) dio luz verde al proceso de destitución o ‘impeachment’ contra la presidenta del país, Dilma Rousseff. 22 votaron en contra. 

La dirigente del Partido de los Trabajadores saldrá hoy mismo por la puerta principal del palacio de Planalto, sede presidencial, en un gesto explícito que quiere decir que acata pero no aprueba la decisión. Más tarde, Rousseff se recluirá en el futurista Palacio de la Alborada, su residencia oficial, donde se le permite quedarse en su nueva condición de presidenta espectral. El vicepresidente del país, Michel Temer, líder del Partido Democrático do Movimento Brasileiro (PMDB), asumirá la jefatura del Estado.

Sesión maratoniana

Con todo, la sesión plenaria, más allá de su maratoniana extensión (todos los senadores que quisieron tuvieron el derecho de hablar por 15 minutos), discurrió sin los excesos chocantes y algo ridículos de la votación hermana en el Congreso, celebrada hace varias semanas. Entonces, los diputados abundaron en gritos, cánticos, lanzamientos de confeti, manteos e invocaciones que o no venían al caso ("voto por mi tía que me cuidó de pequeño") o eran sencillamente repugnantes, como la del parlamentario Emir Bolsonaro, que dedicó su voto (contrario a Rousseff) a un torturador de tiempos de la dictadura.
El presidente del Senado, Renan Calheiros, tuvo cuidado de que el pleno no se le fuera de las manos. De hecho, en un momento caldeado en que los asistentes se pusieron a hablar de más impidiendo que se oyese al orador de turno, llamó al orden: "No voy a dejar que esto acabe como en el Congreso".
Mientras, fuera, en Brasilia y São Paulo se celebraban manifestaciones a favor y en contra de Rousseff, en Brasilia separadas por un muro metálico y en la Avenida Paulista por la policía. En cualquier caso, fueron mucho menos numerosas que las organizadas el día de la votación del Congreso, lo que indica que la población, de alguna forma, ha asumido el resultado de la votación, cantado desde hacía días, ya que todas las encuestas así lo anunciaban.
Al tiempo que los senadores hablaban uno detrás de otro, en el Palacio de Jaburu, el vicepresidente Temer, ya sabiéndose jefe del Estado, se reunió con la plana mayor de lo que será su próximo gabinete. Con un ojo puesto en la economía y otro en las medidas de austeridad a su juicio necesarias para enderezar el rumbo financiero del país, el flamante nuevo presidente se dirigirá al país a las tres de la tarde de este jueves (cinco horas más en la España peninsular). A esa hora, Rousseff habrá ingresado ya en su extraña condición de presidenta sin presidencia.
 A Fernando Collor de Melo, hasta ahora el único presidente democrático de Brasil apartado del poder por un impeachment, en 1992, le rebajaron el sueldo y le suprimieron las prerrogativas. En una televisión brasileña contó que le redujeron hasta el combustible del avión que utilizaba para sus desplazamientos de modo que no se podía desviar ni un milímetro de la ruta prefijada. Collor renunció un día antes del juicio definitivo, viviendo durante dos meses esa suerte de limbo presidencial. Rousseff ha asegurado que no va a renunciar nunca, que sólo le apartaran del cargo que ganó en las urnas a la fuerza

Fuente: El País.

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