Haití requiere de un nuevo comienzo
FUTURO. HABRÁ QUE COMPROBAR LA VOLUNTAD DEL PUEBLO Y DEL GOBIERNO HAITIANOS PARA CONQUISTAR LA CONFIANZA DEL MUNDO
Secuela. Puerto Príncipe, la capital de Haití, fue destruida por un terremoto el 12 de enero pasado.
Fuente Listín Diario.
Santo Domingo.- Haití requiere un nuevo comienzo. Después de 206 años de independencia, la columna vertebral de Haití fue devastada: su capital Puerto Príncipe. El 12 de enero de 2010 debería ser un fin de una historia y el comienzo de otra. La gran interrogante es ¿cómo será ese reinicio? ¿Podrán cumplirse los anhelos y las esperanzas de haitianos y extranjeros? El miércoles 31 de marzo tuvo lugar en la sede de Naciones Unidas, en New York, la esperada Conferencia Internacional de donantes para la reconstrucción de Haití. Más de 140 países, organizaciones multinacionales y organizaciones no gubernamentales participaron e hicieron promesas de aportes para el mediano y largo plazo en el plan que presentó el gobierno haitiano.
El plan, que se denomina “Pacto Inter-Generacional del Progreso y la Prosperidad Compartida, 2010-2035” es un vasto documento/programa realizado por los haitianos con el fin de dar un nuevo inicio a la nación surgida de la sublevación de los antiguos esclavos y la creación de la primera República libre de ex esclavos. La historia de esa República, tormentosa y terrible, parte desde antes del 1 de enero de 1804, cuando es formalmente proclamada, y sitúa sus orígenes en el impacto en la antigua colonia de Saint-Domingue francés, de la Revolución iniciada en la metrópoli en 1789. Una historia sangrienta, de luchas abnegadas, de derrotas y triunfos, que devastó la entonces más rica colonia europea de América. Entre 1804 y 2010 han pasado 206 años. En esos dos siglos, el aislamiento racista de Haití, traiciones y divisiones internas y la imposibilidad de fundar un Estado de derecho y democracia, hundieron la joven República en la mayor pobreza y miseria del hemisferio occidental. A partir del inicio del siglo XX y la expansión de los intereses de los Estados Unidos en el Caribe, Haití se convirtió en víctima de esa expansión, del racismo imperante en la gran nación del norte hasta casi fines del siglo XX y de su propia incapacidad de definir un proyecto nacional de parte de sus élites y grupos dirigentes. Dictaduras y corrupción fueron la regla.
De las palabras a la acción
El sismo del 12 de enero, con su enorme secuela de destrucción y muerte, fue un llamado a la conciencia de los haitianos y de los extranjeros, de que había que cambiar la historia de más de 200 años. Hoy, todo indica que esa conciencia existe. Pero habrá que comprobar la voluntad del pueblo y del gobierno de Haití para hacer los cambios requeridos, conquistar la confianza del mundo, y por otro parte, pasar de las palabras a la acción de una comunidad internacional que ha prometido mucho, pero que ha entregado muy poco, en particular a Haití, pero en general al mundo en desarrollo. Las informaciones sobre el resultado de la Conferencia de New York llegan con tantas contradicciones que esperamos lo mejor, pero nos hacemos muchas preguntas. Según el “The Christian Science Monitor” del 31 de marzo pasado, “más de 100 países se han comprometido en el corto plazo en paquetes de asistencia de unos US$5,000 millones, desde la lejana República de Georgia en el Cáucaso, hasta la vecina República Dominicana”. Según el medio citado, las autoridades haitianas habían solicitado menos de US$4,000 millones para los próximos 18 meses, pero han logrado compromisos por casi mil millones más. En total, según el Monitor, se lograron compromisos (pledges) de unos US$15,000 millones para los próximos 10 años.
Según el periódico español El País, los compromisos fueron por US$5,300 millones solo hasta 2013. A la cabeza de estos compromisos está la Unión Europea, con US$1,600 millones, seguida por los Estados Unidos con US$1,115 millones ñde los cuales ya han entregado 900-, Venezuela, que ha comprometido unos US$2,420 millones, y que ha sido casi totalmente soslayada por la prensa internacional, en la forma de cancelación de deuda, combustibles vía PetroCaribe y nuevos recursos. Brasil ha comprometido US$163 millones y la República Dominicana, por sobre los US$60 millones ya gastados, comprometió construir una universidad a un costo de US$50 millones. El problema será cómo gestionar y unificar esos recursos, y sobretodo hacer que lleguen efectivamente. Se ha constituido un Comité Interino, copresidido por Bill Clinton, Enviado Especial de la ONU para Haití y el Primer Ministro haitiano Jean Max Bellerive. Los fondos serán depositados como un “fondo multinacional” en el Banco Mundial. Según el plan del gobierno haitiano, para los próximos 10 años se requiere US$11,500, y el plan completo, para sus 25 años proyectados, requiere unos US$50,000 millones a valor presente de 2010.
Las inversiones
Según el Plan haitiano de esos 50 mil millones, 15 mil deben invertirse en recursos naturales y medio ambiente. 10 mil millones se requieren para reconstrucción y rehabilitación de infraestructura. 7 mil millones para educación. 5 mil millones para electricidad, una cifra similar agricultura, y 3 mil millones para reforma y descentralización del Estado. Cifras menores completan el plan, con partidas importantes para turismo, gobernabilidad y desarrollo económico, policía y defensa nacional, salud pública y protección social, entre otras. Lo logrado en la Conferencia de New York es un comienzo.
El reconocido The New York Times publicó un artículo en su edición del 1 de abril titulado “Escepticismo respecto a los compromisos con Haití”, que concluyó con una frase lapidaria del propio presidente René Preval. Según el Times: “La rapidez con la cual el mundo puede actuar respecto a Haití fue puesto de relieve en la rueda de prensa al término de la Conferencia, con una batería de preguntas de los periodistas respecto posibles nuevas negociaciones del Consejo de Seguridad respecto a las sanciones a Irán”. Según el NYT concluyó, que “ante el cambio de atención de la prensa, el Presidente haitiano declaró molesto “¿Tendré que desarrollar un programa nuclear en Haití, de forma que podamos volver a hablar sobre Haití?”.


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