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EDITORIALES PRINCIPALES DIARIOS DOMINICANOS



Los 25 años de la JAD

Si aquí hay un modelo de organización especializada esa es, sin duda, la Junta Agroempresarial Dominicana.

Hace 25 años, un grupo comprometido con el avance de la agricultura decidió que era preciso modernizar el sistema, pues el país se encontraba en esos momentos enfrentado al reto de sustituir importaciones de todo género, en especial la de los alimentos.

Su papel no era suplantar al Estado en la definición de las mejores políticas, sino introducir esquemas de organización que permitieran a los productores agrícolas y pecuarios mejorar su producción, que aprendieran a atacar las plagas o enfermedades, que conocieran mejor los mercados, que gestionaran créditos y que asumieran, como sector, iniciativas de beneficio general.

La JAD, por ejemplo, ya certifica en sus laboratorios la calidad de los productos dominicanos que entrarán a otros países donde rigen fuertes exigencias de carácter sanitario. Ese nivel de certificación es vital e importante para garantizar la protección de nuestros rubros en otros mercados.

Esta Junta ha venido a construir un aliado valioso para la producción nacional y su voz siempre se hace presente en cualquier coyuntura de definición de políticas o de negociaciones internacionales, lo que indica que ha cumplido su papel exitosamente y que ha representado un modelo de organización sectorial, en una nación necesitada de más cohesión entre los grupos de intereses diversos que actúan en la economía o la vida social del país.






Editorial

Neblina al mediodía

El secretario de las Fuerzas Armadas, teniente general Pedro Rafael Peña Antonio, reveló ayer que las autoridades solicitaron la intervención de la Policía Internacional (Interpol) para buscar “en algunos países” a Sobeida Féliz Morel.

Peña Antonio dijo que a Sobeida la buscan en algunos países donde se sospecha podría haberse fugado “o donde tenemos indicios de su huida”.

Aunque dijo que también se persigue a José Figueroa Agosto, sindicado como dueño de los 4.6 millones de dólares incautados dentro de una yipeta de su propiedad, el titular de las Fuerzas Armadas puso mayor énfasis en las diligencias que se realizan para capturar a Sobeida.

Son las propias autoridades las que han tejido una compleja telaraña mediática en torno a la fuga y búsqueda de Sobeida y Figueroa Agosto, al punto que ese expediente sobre lavado de dinero se exhibe sin pie ni cabeza.

El secretario Peña Antonio ha dicho que las autoridades “sospechan” o pueden tener “algún indicio” sobre el paradero de Sobeida, pero respecto a Figueroa Agosto se limita a informar que su persecución es también objetivo de primer orden.

Es por eso que hay que preguntar hasta el cansancio: ¿Cuál es la prioridad, Sobeida o Figueroa Agosto?

Fuerzas Armadas, Policía, Ministerio Público y Dirección de Migración parecen inmersos en una competencia por localizar a Sobeida. Todos parecen olvidar que entre las piezas de ese ajedrez criminal, Figueroa Agosto funge como rey, y Sobeida es apenas un alfil.

¿Por qué, entonces, ese enroque en las investigaciones que sitúan a Sobeida como prioridad mayor que Figueroa Agosto?

El reo boricua figura entre los diez criminales más buscados por el FBI, pero el secretario Peña Antonio refiere que la Interpol busca a Sobeida en “algunos países”.

Mucho se habla de Sobeida y poco de Figueroa Agosto, por lo que las autoridades deberían explicar las razones para ese extraño cambio de prioridad.

No debería haber tanta neblina al mediodía.





Editorial
Buena señal la de los partidos

Los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Dominicano (PRD) han dado una muestra de civilidad con la realización de sus respectivas convenciones para escoger candidatos a síndico, regidores, senadores y diputados. Han sido votaciones organizadas, con mínimo de incidentes y por cuyos resultados, según parece, no habrá regateos de importancia.

Una buena señal de estas organizaciones ha sido impedir que se postulasen personas objetables por razones de conducta ante la sociedad. PRD y PLD objetaron más de una veintena, cada uno, de aspirantes que, a juicio de estas organizaciones, no estaban aptas para optar por nominaciones. Si esto es un indicador de que los partidos serán más exigentes con el comportamiento de sus afiliados, la democracia nacional resultaría bastante favorecida.

Los procesos internos de los partidos deben ser competencias regidas por la armonía y el orden. Deben ganar las nominaciones los más populares y con condiciones de liderazgo. El dinero no debería ser lo que defina la suerte de un aspirante a una candidatura. En algún tramo de nuestra vida política debe producirse el cambio, de manera que el clientelismo quede sepultado. Por lo pronto, merece reconocimiento el orden y la organización predominantes en las convenciones del PLD y el PRD.

¿Quién controla la frontera?

Después de leer una información en la que un inspector de Migración se queja porque haitianos indocumentados que habían sido repatriados el viernes último regresaron a nuestro territorio no se sabe cómo, cabe preguntar en manos de quién está el control de nuestra frontera. Hay razones para pensar que no es excepcional el caso del regreso de unos ochenta indocumentados devueltos hacia Haití. Queremos imaginar que autoridades competentes le dan seguimiento a una situación como la que se plantea.

El país tiene que definir una política migratoria y hacerla cumplir con todo rigor. Debe invertir en tecnología biométrica y otros medios para detectar indocumentados que una vez deportados retornan al país. El tráfico de indocumentados es un negocio rentable para complicidades a ambos lados de la frontera, pero de ninguna manera podemos permitir que este negocio asuma el control de la zona.




Merecido homenaje
Hay una fórmula inequívoca de establecer cuándo los homenajes son, además de merecidos, un reflejo fiel de un sentimiento ampliamente compartido por diferentes sectores de la sociedad.

Cuando sectores que tienen naturales discrepancias y visiones sobre un sinnúmero de temas se sienten representados en un reconocimiento es porque la persona distinguida es un auténtico valor nacional.

Esa es la expresión des regocijo que ha despertado el homenaje que el presidente Leonel Fernández ofreció al humorista y productor de televisión Freddy Beras Goico, al otorgarle la condecoración de la Orden de Duarte, Sánchez y Mella, en el grado de Gran Oficial.

Se trata, no hay duda, de un galardón muy bien ganado por una larga trayectoria de aportes al país desde los medios de comunicación, donde ha sido un símbolo de compromiso social y a favor de la promoción de los valores nacionales.

Como dijera Fernández en el emotivo acto de condecoración, había razones múltiples para otorgar a Freddy tal distinción por ser un destacado artista de la televisión y del teatro, un gran humorista y, sobre todo, un ciudadano ejemplar comprometido con las mejores causas nacionales.
Freddy es, además, un ejemplo de constancia en el trabajo creativo, algo que debemos fomentar, a fin de impulsar, apoyados en principios sólidos, el desarrollo humano y material necesario para vencer nuestras dificultades presentes y futuras.

Diario Libre
Ed.-Honduras

La elección de un nuevo presidente, Porfirio Lobo Sosa, en la convulsionada nación centroamericana de Honduras, no va a resolver la crisis, pero aporta un ingrediente que permite superar el impasse.

Las elecciones celebradas el pasado domingo estaban pautadas por la Constitución de ese país. Por tanto, la victoria del señor Lobo sólo puede ser cuestionada si se produjeron irregularidades o si la participación de votantes fue mínima.
Al señor Zelaya, que contribuyó mucho a la derrota de su partido, lo eligió sólo el 48 por ciento de los votantes. Esta vez debe haber votado un porcentaje similar.

Lo importante es que se abre una brecha para la solución de la crisis política que ha afectado a ese hermano país a consecuencia del golpe de Estado.

La comunidad internacional no puede seguir penalizando a los hondureños. Debe castigar a los golpistas. Al nuevo gobierno, cuando se instale, hay que darle la oportunidad de restañar heridas.No obstante, el daño del precedente hondureño está hecho.

Editorial

Iniciar la salida
Los golpistas en Honduras han triunfado en todo, pues sacaron al presidente constitucional Manuel Zelaya, burlaron los acuerdos pactados por las partes, convocaron elecciones presidenciales, se pronunciaron sobre la imposibilidad de reposición del derrocado mandatario hasta tanto no se pusiera a disposición de la justicia, han logrado no sólo sacar a un nuevo presidente, sino que muchas naciones, comenzando por los Estados Unidos, les reconozca ese proceso.

En cambio, han fracasado los mecanismos del sistema democrático que no pudo lograr evitar que los golpistas de un pequeño país subdesarrollado lograran salir airosos frente a este conflicto. Y lejos podemos estar de anidar rencores para salir de la crisis de Honduras, el ejercicio es sólo para resaltar el éxito de los golpistas y la incapacidad de los mecanismos de la democracia. También podría decirse de otra manera, la falta de firmeza de las naciones para hacer lo suficiente contra situaciones como esta que estamos tratando.

Es posible pensar que el nuevo presidente electo en las pasadas elecciones, celebradas bajo el control de los golpistas, puede ser el inicio de una salida hacia el retorno de la democracia en ese país. Porfirio Lobo, del conservador Partido Nacional, tendrá esa enorme responsabilidad al menos que no quiera simplemente asumir el poder para guardar las apariencias y mantener su país bajo las tensiones que ha implicado el golpe de Estado.

El hecho de ser del partido opositor al oficial que propició el golpe de Estado contra su militante y presidente, podría facilitar la apertura del diálogo, incluso con el derrocado mandatario, quien aún está asilado en la embajada de Brasil. Dependerá de la sensatez del presidente electo.








Editorial

Un informe limitado, y dos crímenes impunes
La Comisión Investigadora escribió un documento en el que confirmó que no se pudo producir un enfrentamiento a tiros, como dijo la Policía Nacional, porque los secuestradores estaban arrestados, esposados, desarmados y custodiados

El informe de la Procuraduría General de la República, sobre la ejecución de los detenidos William de Jesús Batista y Cecilio Díaz, presuntos vinculados al secuestro del joven Eduardo Baldera Gómez, confirma lo que todo el mundo presumía: que agentes de la Policía Nacional los ejecutaron, luego de tenerlos en su poder para someterlos a la justicia o investigarlos sobre los presuntos vínculos que tendrían con el secuestro.

La Comisión Investigadora escribió un documento en el que confirmó que no se pudo producir un enfrentamiento a tiros, como dijo la Policía Nacional, porque los secuestradores estaban arrestados, esposados, desarmados y custodiados, lo que evidencia que Díaz y Batista fueron acribillados.

Se determinó que los agentes policiales utilizaron armas distintas de las que legalmente tenían asignadas. Es decir, que iban preparados con otras armas, y tenían la decisión de asesinar a los dos presuntos secuestradores.


La recomendación de la comisión es la de sancionar a los agentes que actuaron, no a los superiores, que de hecho se hacen responsables de las actuaciones de sus subalternos, ya entrenados en la práctica de reportar intercambios de disparos.

Los sometidos serán el teniente coronel Alberto Trejo Pérez, el mayor Jesús Rafael Tejada Tejada, el mayor Franklin E. Santana Martínez, el segundo teniente José Luis Peralta Valentín y el segundo teniente Catalino de Jesús Pérez.

¿La investigación no profundizó sobre las razones de los agentes policiales para cometer el crimen? ¿Por qué lo hicieron? ¿Recibieron órdenes superiores de cometer el crimen? ¿Por qué varios agentes policiales se pusieron de acuerdo previamente con la ejecución, y cambiaron las armas que utilizarían? ¿No se percataron de que el crimen que cometerían era mayor que el crimen del que estaban acusando a los implicados?

¿Desconocían estas agentes que las informaciones que podría obtener la PN con los implicados eran de gran uso para determinar el comportamiento de los secuestradores, las razones por las que cometieron el secuestro y los modelos de actuación que tenían? ¿Tenían otros crímenes cometidos? ¿Quiénes más estaban implicados? ¿Sabían los agentes que ejecutaron a los dos secuestradores que estaban matando la fuente de nuevas y más importantes informaciones, sobre otros implicados de más rango o categoría social?

¿La conducta criminal de los agentes policiales no es motivo de preocupación para fiscales y jueces? ¿No sería de un acto conciente y deliberado, para tapar huellas importantes el crimen que se estaba cometiendo, utilizando el uniforme de la ley? ¿Por qué el informe no profundiza un poco más en este hecho? ¿Hasta cuándo las autoridades principales de la Policía seguirán lavándose las manos frente a estos hechos criminales? ¿Son inmunes a lo que hacen sus agentes? ¿No se dan cuenta que están administrando y dirigiendo a grupos que actúan en nombre de la ley, pero que al mismo tiempo pisotean la ley y la Constitución, cuando deciden poner fin a la vida de un ciudadano, por más pobre que este sea?

Si alguien tiene respuestas a estas preguntas, que nos ayude a entender lo que está pasando en la sociedad, con el desprecio a la vida, con el abuso de la autoridad y con la impunidad ante el crimen. Ya son dos los ciudadanos que han sido asesinados por policías dentro de centros hospitalarios públicos. Y nada pasa. Y el silencio sigue rondando, amenazante, uniformado, armado, sin que la sociedad demande respeto a la vida, que es el mayor bien que todos tenemos



Editorial
Flagrante delito en Honduras

El primer considerando de la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA) reconoce que la democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región.

En Honduras, con las elecciones efectuadas, y su desenlace, hemos visto cómo han rodado los postulados y planteamientos de compromiso que plantea dicho documento.

Estamos ante un flagrante desconocimiento de la democracia. Se trata de un acontecimiento que quiere darle un baño de legalidad a un golpe de Estado que sacó del gobierno a Manuel Zelaya, un presidente escogido en elecciones libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo.Contrario a eso, asistimos el domingo a los actos que intentan legitimizar un bochornoso sabotaje a la democracia.

Se trata de un espectáculo electoral, montado, afortunadamente, sin el respaldo de la comunidad internacional y sin la supervisión técnica de observadores de organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas.

Aun así, el caso de Honduras no puede ser un ejemplo que quede impune. El silencio y la falta de una condena contundente podrían servir para reconocer como legítima una negra referencia en la región.

No se trata de un delito cometido en territorio hondureño. Va más lejos. Se violó flagrantemente la Carta Democrática Interamericana, hubo un desacato en cadena, tanto a las resoluciones de la OEA, como de la Organización de las Naciones Unidas, al plan Arias y el Acuerdo Tegucigalpa-San José.

El sistema interamericano y la propia OEA quedarán muy mal parados si prospera la farsa.

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