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Cómo disfrutar del sol sin correr riesgos

Las personas con pecas deben cuidarse mucho del sol.


Por Ángela Márquez /ES, http://www.grupoq.com.ar/, Actualizado: 09/11/2009

La piel bronceada es uno de los más anhelados íconos de belleza. Sin embargo, la larga exposición a los rayos del sol puede causarnos muchos problemas. La clave está en tomar las medidas necesarias para disfrutar un día de campo o vacaciones en la playa a pleno.

El sol es una fuente inagotable de energía, de la cual dependemos todos los seres vivos. Sin embargo, es necesario estar atentos cuando estamos mucho tiempo expuestos a sus rayos, ya que pueden provocarnos diferentes tipos de perjuicios.

El daño solar en la piel es producido por la radiación ultravioleta (UV).
Al principio se creía que solamente los rayos ultravioletas B (UVB), responsables del enrojecimiento, eran peligrosos. Ahora se sabe que también los rayos ultravioletas A (UVA), los que nos dan ese anhelado bronceado, son potencialmente dañinos.

La radiación UVB es más intensa entre las 10 y las 15 horas, por eso debemos evitar exponernos en ese horario. En cambio, la radiación UVA permanece durante todo el día. El centro de medicina estética, Lidherma, responde a esas inquitudes que nos invaden cuando estamos a punto de tostarnos.

¿Todos somos sensibles a la radiación UV?

Si bien la exposición desmedida a los rayos nos podrían dañar a todos, existen personas más susceptibles que otras, como aquellas que tienen pelo rubio o colorado, aquellas que tienen piel muy blanca, las que tienen pecas, las que tienen ojos claros, todas las que tienen antecedentes familiares o personales de cáncer de piel y las que no se broncean aunque pasen mucho tiempo al sol, y en cambio se ponen muy coloradas. Estos grupos son los que más deben cuidarse al momento de pasar un día al aire libre.

¿Cómo nos cuidamos del sol?

Para protegernos, las pantallas o protectores solares son productos que filtran o eliminan las radiaciones ultravioletas A y B impidiendo que la piel se dañe. Todos los protectores tienen una graduación llamada SPF (Sun Protection Factor), que mide su índice de protección.
Actualmente se recomienda el uso de factores de protección entre 15 y 30, reservando los mayores a 30 a los llamados bloqueadores solares. Para que la protección solar sea real, los protectores deben ser aplicados media hora antes de la exposición, en forma abundante y renovada cada dos horas o luego de cada inmersión en el agua. Existen protectores resistentes al agua que toleran una inmersión de cuarenta minutos sin necesidad de ser renovados.

Busca refuerzos

Como complemento de los protectores solares y para evitar otros inconvenientes que pueden ser provocados por la exposición al sol, como elevación repentina de la temperatura corporal, debemos:

- Usar sombreros y viseras y no olvidar las gafas de sol con protección anti UV.

- Los días nublados protegernos de la misma manera que en los días de sol. Las nubes no son una barrera para los rayos del sol.

- Las superficies reflexivas (arena, nieve, cemento, agua) pueden potenciar la luz del sol y hacer que ésta sea más intensa.

- Si se está tomando alguna medicación, preguntar al médico sobre la posibilidad de que ésta sea fotosensibilizante, o sea de que pueda desarrollar una reacción tóxica ante el contacto con el sol.

- Proteger a los hijos. Todas estas recomendaciones también son para ellos, con el agravante de que en la infancia la piel es mucho más sensible.

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